Diseñada en 1938 por Antonio Bonet, Juan Kurchan y Jorge Ferrari Hardoy, la silla BKF —también conocida como “Butterfly”— nació en el corazón del movimiento moderno argentino. Su estructura de hierro y asiento suspendido en cuero o lona la convirtieron en una pieza disruptiva, pensada originalmente para los ateliers de artistas en Buenos Aires.
Con el tiempo, su diseño ergonómico y descontracturado conquistó museos como el MoMA de Nueva York y se transformó en un símbolo del diseño industrial argentino. Su silueta liviana y envolvente transmite libertad, creatividad y una estética atemporal.
¿Cómo combinarla si no tenés idea de decoración?
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Estilo bohemio: Usala con alfombras tejidas, plantas colgantes y textiles naturales. Una BKF con funda de cuero envejecido suma carácter.
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Minimalismo moderno: Elegí una versión en cuero negro o blanco, acompañada por una lámpara de pie y una mesa auxiliar de líneas simples.
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Rústico chic: Combiná la BKF con madera cruda, mantas de lana y tonos tierra. Ideal para rincones de lectura o recibidores.
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Toque vintage: Si tenés una BKF original o réplica con estructura oxidada, resaltala con objetos retro y arte gráfico.
La BKF no exige simetría ni rigidez: se adapta, se acomoda y se luce. Es una invitación a sentarse sin protocolo, a disfrutar del diseño con alma.
